domingo, 23 de enero de 2011

Mis recuerdos de unos espaguetis a la puttanesca

Columna de Trajano
En el año 2006 fui con Teresa a Roma a celebrar nuestro décimo aniversario de boda. Aprovechamos para ello el puente de la constitución. Llegamos a Roma a las 12:00 horas y, tras alojarnos en el hotel, salimos a descubrir la ciudad.

El hotel se encontraba cerca de la estación Termini a unos 15 o 20 minutos  a pie del foro de Trajano. Me gustó que un compatriota fuese el que me recibía en Roma. En el extranjero eso siempre da seguridad. Además, un compatriota nacido en el mismo lugar que Teresa y yo nos habíamos conocido. En los siguientes días me di cuenta que en aquel puente, en Roma, había más Españoles que Romanos. ¡Qué tiempos aquellos en los que los Españoles salíamos por el mundo como si éste fuese nuestra casa! Tras un paseo por la zona empezamos a buscar algún lugar donde comer. Nos encontrábamos cansados tras el viaje y teníamos que reponer fuerzas. Anduvimos un rato y nos decidimos por una trattoria cercana. Se encontraba en Via della Cordonata (soy un desastre con los nombres, pero tengo buena memoria visual. El restaurante se encontraba en una calle con unas escalinatas que no he tardado mucho en encontrar en google maps). Desgraciadamente no recuerdo su nombre (google maps no me puede ayudar en este caso), pero bueno, su nombre no es un detalle relevante para lo que quiero contar.

El local era bonito. Aquello que uno pensaría encontrarse cuando entra a una trattoria Italiana: mesas redondas no muy grandes, mantel a cuadros, botella de vino con canasto y ubicación pintoresca. Al menos ese es el recuerdo que yo tengo (no sé si la magistral escena de la dama y el vagabundo me está jugando una mala pasada). Me chocó que nos ofrecieran carta. Había leído que en las trattorías tradicionales no las había. No recuerdo que pidió Teresa, pero yo pedí unos espaguetis a la puttanesca ya que no los había probado nunca, y no me parecía mal lugar Roma para comerlos por primera vez.

Esperamos a que nos sirvieran, supongo que hablando tranquilamente y haciéndonos alguna carantoña. Nos trajeron los platos y yo, al probarlo, con el primer bocado (sólo hizo falta uno), entendí qué es un buen plato de pasta. Cierro los ojos y aún recuerdo el momento. A partir del segundo bocado, empecé a intentar discernir qué era aquello que estaba comiendo. Qué magistral mezcla de ingredientes hacía que un plato tan, en principio, simple, estuviera produciendo en mí esa satisfacción. Recuerdo que tuve la sensación de que el plato se acabó muy pronto, pero supongo que sería una simple impresión.

El viaje continuó. Conocimos aquello que en cuatro días se puede conocer de Roma, es decir, muy poco. Fue inolvidable, y aquel plato fue un recuerdo más. Pero no un simple recuerdo más. Para mí es un recuerdo al mismo nivel que las visitas a los distintos monumentos de esta espectacular ciudad.

Al cabo de los meses, ya de vuelta a Badajoz, quise hacer aquel plato. Habría sido muy sencillo buscar la receta en Internet, pero decidí que debería hacerlo tal como lo recordaba. No quería que la lectura de ninguna receta tergiversase qué es lo que aquel plato había hecho que yo sintiese. Y me puse manos a la obra. Y... no sé. No puedo decir si el plato que cociné era el mismo que comí aquel mes de diciembre en Roma, o si es, siquiera, una auténtica receta de espaguetis a la puttanesca. Lo que sí puedo decir es que es mi receta de espaguetis a la puttanesca según recuerdo de aquel viaje tan especial a Roma, y que me encanta.

No he escrito nunca esta receta. En esta entrada será la primera vez (no lo he hecho antes porque cada vez que me pongo con ella la recuerdo y eso hace que vuelvan a mi memoria todos los recuerdos de aquel viaje. Y eso me gusta), pero no me apetece dar cantidades exactas, así que utilizaré las medidas que utilizaría mi madre para dictarme una receta: "medianita", "un puñado", "una pizca"... Sé que hay mucha gente a la que no le gusta, pero creo que hacerlo de otra manera iría en contra del origen y de la naturaleza de este plato.

Mis espaguetis a la puttanesca

Ingredientes:
  • Espaguetis
  • Tomates maduros.
  • Sardinillas en aceite de oliva.
  • Cebolla tierna.
  • Ajo.
  • Piñones
  • Anís en grano.
  • Guindilla.
  • Sal.
  • Pimienta.
Elaboración:
Se corta una cebolla tierna mediana y un diente de ajo en brunoise. Se escaldan los tomates (yo he usado una docena de tamaño mediano) para pelarlos más fácilmente y se le extraen las pepitas. Se cortan en trozos más o menos grandes (mirepoix).

En una sartén se pone un poco de aceite de oliva virgen extra (AOVE) y echamos las cebollas y el ajo picado. Cuando la cebollas estén pochadas se agrega el tomate, se salpimenta y agregamos un par de cucharaditas de azúcar. Se deja a fuego lento hasta que el sofrito esté casi hecho.

Se sazona la salsa de tomate con un poco de guindilla (el sabor picante debe ser sutil, así que no echéis mucha cantidad) y con unos granos de anís molidos en un mortero (Cuando como este plato me gusta morder algún grano de anís. Si también os gusta a vosotros y los habéis molido con un molinillo, agregad al sofrito algún grano sin moler).

 En una sartén, con un poco de AOVE, se tuesta un puñadito de piñones (tened cuidado de que no se os quemen) y se agregan, junto con el aceite, al sofrito.

Cuando el sofrito esté terminado se agregan las sardinillas. Para que éstas no queden hechas una pasta y se pueda morder los trocitos, no se debe dejar mucho tiempo al fuego, ni remover la mezcla violentamente. Cuando consideremos que la salsa a la puttanesca está a nuestro gusto, la retiramos del fuego.

Los espaguetis se deben cocer en abundante agua con sal, tanto tiempo como indique el fabricante. Se escurren en un colador y se sirven con la salsa puttanesca por encima.

12 comentarios:

comoju dijo...

me parece una receta fantástica, con una historia y un fondo tan romántico, que no creo que porque la hayas escrito ahora vaya a perder esa esencia tan especial que tiene cada vez que la preparas.
Es mas, ahora sabrás que mucha mas gente podrá estar disfrutando de esta tu vivencia, al elaborar tu receta y que cuando la hagan, alimentarán un poco mas estos recuerdos tuyos

Ainsss.. que he dicho que no me enrollaría mas...

Una última cosa, me encanta el toque del anís y tendré cuidado con la guindilla.. jejej

un beso

Dani dijo...

Mereces un rincón ya entre los grandes! :D Me gustan las recetas con historia!!

Santiago dijo...

Muchas gracias Cova, tu que me lees con buenos ojos (y sin guindilla :-D) Pruébalos, estás riquísmos. Por cierto no he puesto la cantidad aproximada de sardinillas, así que ponle "lo que admita" jeje
Besos

Santiago dijo...

Dani, jo, me abrumas. De verdad. Es para mí un honor (aunque pueda parecer un poco pedante la expresión)
¡Gracias!

Marta Miranda dijo...

Me ha encantado Santiago, una historia, un recuerdo, una receta, genial!

Unknown dijo...

tu hermana y tu madre dan fe de lo bueno que están ya que hemos tenido el gusto de probarlos hoy. A mama le han gustado mas pq se ha ahorrado en pensar y en hacer el primer plato. Estamos deseando que ya estes pensando en otra receta con historia incluida y que nosotras la problemos.
Besos

MªJosé Gimeno dijo...

Santiago, me encanta la manera que estás teniendo de enfocar tu blog. Las recetas con historia me encantan!!!. Es bonito el poder asociar un momento bonito de nuestra vida con una receta de comida. Además tienes una manera de redactar que engancha desde el primer momento.
Besicos mil!!!!!! (sin guindilla también jeje).

Santiago dijo...

Marta muchas gracias. Cuando leí tu último post, yo estaba ya escribiendo éste. Me alegré, ya que pensé que no era el único que contaba historias asociadas con la comida. Me alegra mucho que te haya gustado.

Míriam dile a mamá que no se piense que esto va a ser todos los domingo jeje. Me alegro que os haya gustado

Mª José en el fondo, lo que me gusta es contar historietas, por lo que, mientras las tenga, lo seguiré haciendo. De todos modos tengo pensado también hacer alguna otra entrada más al uso. Muchas gracias por tus palabras. No sabes las vueltas que le doy al texto para que quede como yo quiero, y aún así, cuando está publicado lo sigo releyendo, quitando y poniendo comas. Por cierto, antes vi una como que no me gustaba. ¡Voy a quitarla! :-D

manulechef dijo...

Me encantó esta entrada! aunque tengo que confesar que lo que más me gusta de los espagueti a la puttanesca es el nombre tan gamberro que tienen :-))

Santiago dijo...

Manulechef Muchas gracias! No sé porqué dices lo del nombre, jeje

rafa prades [leoman] dijo...

Gracias por esa historia y la receta ;-)

En cuanto a lo que comentas de que hay gente a la que no le gusta las recetas sin pesos ni medidas, te contaré que me pasó un caso. Lo mejor es que leas el primer comentario de esta entrada claro que yo, al final me piqué, y le contesté, lo deje todo muy claro, aunque no se si me pasé jejeje

Un abrazo

Santiago dijo...

De nada. Yo siempre he pensado que es una historia bonita, aunque a lo mejor hay gente que no entiende el tema. Los que amamos la comida y la cocina, estoy seguro que sí, pero no sé otros.
Jeje, no te pasaste. De todos modos troll hay en todos sitios. El que diga que un plato de este tipo (no un dulce (o algunos dulces) que sí es más exigente en este aspecto) no se puede hacer si no pones cantidades y tiempos es que no ha cocinado en su puñetera vida. Mi madre, o mi abuela cuando vivía, en la vida me han dado una cantidad (más allá de puñados, pizcas etc) en una receta, ni me han dicho los minutos que debe estar algo al fuego, y los platos están y salen riquísimos :-)