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| Atardecer en Le Cap d'Antibes |
En el año 2008, durante el mes de noviembre, mi mujer Teresa y yo hicimos un viaje allí de unos cinco días. Fue un viaje de zapatillas de deporte, mochila y bocadillos. Nos alojamos en Antibes Juan-les-Pins una ciudad en la costa con una interesante historia y un precioso casco antiguo. Además, existe un importante museo Picasso y, durante el verano, se celebra el festivales de jazz más antiguo de Europa (en la edición de 2010 cumplió 50 años), en donde han actuado casi todos, si no todos, los grandes.
Gracias a una red ferroviaria excelente, pudimos visitar otras ciudades. En Niza paseamos por la zona antigua de la ciudad, por el paseo de los ingleses y subimos a su castillo, desde el que se ve un preciosa vista de la ciudad. Desgraciadamente no pudimos conocer ninguno de sus mercados.
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| Tejados de Niza |
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| Casino de Mónaco |
La mayoría de las noches que pasamos en Antibes cenamos en un restaurante con una amplia carta "internacional" y una muy correcta cocina. Al tercer día, supongo que gracias a nuestra reiteración, nos invitaron a una copa de vino. Nos gustó bastante y le preguntamos qué era. Debido a nuestro desconocimiento de Francés nos enseñaron la botella, pero no tuvimos la previsión de apuntar el nombre. Al ir a comprar los quesos nos acercamos a la sección de vinos y licores del supermercado y empezamos a buscarlo. De entre todas las botellas, compramos la que más se pareció a la de la etiqueta que habíamos visto. Y nos fuimos tan contentos con ella.
Pollo con cremme de casseis y hierbas provenzales
Ingredientes (para 4 personas)
- 2 pechugas de pollo.
- Chalota (80 a 100 gr).
- Crèmme de Cassis.
- Vino blanco.
- Hierbas provenzales.
- Harina.
- Sal.
Se limpian las pechugas de los restos de grasa y huesecillos que puedan tener. Se bridan con el objetivo de que mantengan su forma. Se salan, se rebozan generosamente con las hierbas provenzales y se enharinan ligeramente.
Se agrega un fondo de aceite en una olla y se doran las pechugas. Mientras se doran se cortan las chalotas en unos 8 trozos cada una.
La mezcla de las chalotas con las hierbas provenzales y la salsa se mantiene en el fuego lento para que ésta espese y las chalotas terminen de caramelizarse. Se prueba y se rectifica de sal al gusto. También se puede rectificar de dulzor, añadiendo más vino blanco si está demasiado dulce, o más crèmme de cassis si está poco dulce.
Para servir, se cortan los hilos o la malla que se haya empleado al bridar las pechugas. Se cortan éstas en filetitos de 1 cm de ancho aproximadamente. Se colocan en una bandeja y se cubre con la cebolla caramelizada y la salsa.
NOTAS:
- La crèmme de cassis puede conseguirse en alguna bodega, aunque es difícil, o comprarse por internet (o pedirle a alguien que vaya a Francia que traiga un par de botellas, que es lo que yo hice cuando se me acabó la que compré en Provenza). Si a pesar de todo, no eres capaz de conseguirla, puedes sustituirla por otro licor de frutas que aporte dulzor (y si puede ser también, algo de acidez) a la salsa.
- El vino blanco debe ser seco, ya que así se contrarresta un poco el dulzor de la crèmme de cassis, pero puedes sustituirlo por cualquier vino blanco que tengas. También queda muy rico si se usa cava o champagne (hay una variante del kir que es el kir royale que se hace con champagne).
- Las chalotas puedes sustituirlas por cebolla, aunque creo que quedan más ricas las primera y le aporta coherencia al plato (¡qué más francés que unas chalotas!).
He comentado al principio que esta zona de la Provenza me parecía preciosa, aunque al revisar las fotos para escribir este post me he encontrado con la que os muestro más abajo. Es una foto del día que volvíamos de Mónaco y Mentón montados en el tren. Quizás sea esto lo que yo recuerdo que era precioso.




6 comentarios:
realmente si que es precioso todo lo que aquí nos pones, y mas efectivamente esa foto con la que concluyes esta entrada.
Que yo creo que la pones para evitar que te riñamos por ponernos los dientes largos con esta receta, que tiene una pintaza increíble y que sabes que no puedo ponerme con ella por falta del dichoso Cassis ese, que no veas como me tienta.....
Un abrazo
Muchas gracias Cova. Lo del Cassis, como comento, puedes sustituirlo por otro licor de frutas, aunque yo siempre lo he hecho con él.
La verdad es que cuando lo lea Teresa creo que me va a reñir. Jeje. Es vergonzosa con esto de internet. Pero bueno, por otro lado supongo que le gustará, ¡¡digo yo!! :-)
Besos y mil gracias por tus comentarios
Vaya buena pinta tiene las pechugitas. Aun me quedan 5 kilitos que perder, pero en cuanto lo consiga me va a faltar tiempo para intentar hacerlas.
Besos.
¡¡Eva, qué alegría leerte por aquí!! Me hace muchísima ilusión. ¡¡Que sepa todo el mundo que Eva ha sido mi alumna preferida!! jeje
Bueno, dicho lo cual, nada, nada, tú a quitarte esos 5 kilos de más y luego a celebrarlo con estas pechuguitas de pollo. Si no consigues la crèmme de cassis te pasa por la escuela y te doy algo (pero no tardes en quitarte los kilos que si no se me acabará y no te podré dar :-D
Un beso grandísimo
Qué envidia de viaje!!y de receta, tiene un aspecto estupendo. Un saludo
Una receta fruto del error como otras grandes recetas de la historia gastronómica :-) tienen muy buena pinta esas pechugas de pollo.
Me encanta la historia y la foto de Teresa, detrás de los cristales :-)
Un abrazo
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